Hace un tiempo, y después de que me abordaran a cuchillo en mitad
de La Laguna, estuve bastante rato conversando con estos chicos que hacen de
voz de las ONG´s en la calle. Pedían una ayuda (en plan monetario como siempre)
por y para los pueblos de África Central, Siria, Palestina..... y sin querer
caer en la etiqueta de "otro agarrado," intento razonarles el porqué
de mi decisión de decirle que no; por el cual no estoy dispuesto a desprenderme
de 1, 2 o 20 euros por una causa la cual creo que siempre pagamos los mismos...
El pueblo, el Proletariado, o los mismos tontos de siempre que poniéndonos un
video de gente pasándolo mal a la hora de comer quieren remover nuestra
conciencia.
Y el problema no es el dinero, que al
final siempre se coge por el lado más fácil, sino el ver que los que realmente tendrían que ayudar no lo hacen, nadie
se moja más allá de salir en el video pidiendo que ayudemos. Trato de enseñarle
a esos "pibes" lo que sus organizaciones esconden, lo que hacen para
dar la vuelta a la tortilla y hacernos sentir que estamos en la obligación de
colaborar, porque ellos están peor que nosotros....
Y como sé que es complicado de enseñar en
poco tiempo, aquí lo dejo para quien quiera leerlo, estudiarlo y contrastarlo.
En el año 2000, Ingo Potrykus, un científico alemán del
Instituto de Ciencias Vegetales Suizo, anunció haber conseguido introducir en
una variedad de arroz dos genes (uno de una bacteria y otro de la flor del
narciso). Con estos genes, este alimento esencial de 3 mil millones de personas
en Asia y África biosintetiza beta-caroteno natural, una sustancia que nuestro
cuerpo utiliza para producir vitamina A. El objetivo de Potrykus era darle una
fuente de vitamina A al 10% de las personas que dependen del arroz y tienen una
grave deficiencia de vitamina A. La falta de vitamina A, que afecta
aproximadamente a un tercio de los niños del mundo es una deficiencia
nutricional grave, ocasiona anualmente la muerte de unos 670 mil niños menores
de 5 años, la ceguera a entre 250 mil y 500 mil niños más y participa en
problemas de bajos niveles de crecimiento entre los niños.El resultado es el "arroz dorado", llamado así por su color amarillo, a diferencia del color blanco del arroz normal, era además un proyecto humanitario. A diferencia de las semillas transgénicas producidas como negocio por empresas de biotecnología, el arroz dorado se creó para darse gratuitamente a los agricultores, en especial los pobres. Y aquí viene el problema.
Ante esta promesa, diversos grupos presuntamente “ecologistas”, muy destacadamente Greenpeace, se aferraron al dogma de oponerse a todo organismo genéticamente modificado (ósea, que alteren sus propios genes o que se introduzcan genes de otros organismos, como en este caso). Sin explicaciones, sin justificaciones, "como asunto de principios", dijo el director de la campaña contra el arroz dorado, quien amenazaba con "tomar medidas". Afirmaba que la gente tendría que comer
Cierto es que sería mejor que esos 3 mil millones de
personas tuvieran acceso a dietas variadas, con verduras y frutas, pero es inviable en la situación
socioeconómica y política actual. Ante una acción positiva, real e inmediata,
los “pseudo ecologistas”, por llamarlos de alguna manera, optaron por la
fantasía. Esto es como si le dijeras a una víctima de un apuñalamiento que lo
mejor sería que no lo hubieran apuñalado, y asi, usar eso como argumento para
no darle atención médica.
Ya retirado, Ingo Potrykus, que fue además atacado, amenazado e insultado por su intención de salvar seres humanos, hasta el grado de decir que su invernadero suizo era una “instalación de alta seguridad antiterrorista”. Este gran hombre, a mi forma de verlo, se ha dedicado al Consejo Humanitario del Arroz Dorado para conseguir que este grano se ponga a disposición de quienes se quieran beneficiar de él.
Ya retirado, Ingo Potrykus, que fue además atacado, amenazado e insultado por su intención de salvar seres humanos, hasta el grado de decir que su invernadero suizo era una “instalación de alta seguridad antiterrorista”. Este gran hombre, a mi forma de verlo, se ha dedicado al Consejo Humanitario del Arroz Dorado para conseguir que este grano se ponga a disposición de quienes se quieran beneficiar de él.
En 2005 aparece una nueva variedad, el Golden Rice 2, el cual anuncia que produce 23 veces más
beta-caroteno que el arroz dorado original. Sorprendentemente, todavía ninguna
de estas variedades está disponible para consumo humano.
En mas de 16 años de oposición, son millones las muertes y
casos de ceguera y otras enfermedades que se podían haber evitado, vidas que
han dependido de lo que cada vez parece más una religión, con dogmas
inatacables, principios no sometidos a discusión y un rechazo a la ciencia total.